Primeras experiencias de un maestro

maestro

 

 

Me considero una maestra de vocación, con una formación excelente, quiero compartirles mis primeras experiencias en mi caminar como docente; Mis primeros años como maestra de Educación Primaria, fueron en una zona rural de la Costa Chica del Estado de Guerrero, un lugar muy humilde, muy sencillo. Esto fue hace más de tres décadas, toda una vida ya ha pasado.

 

todos los aprendizajes que habia adquirido en la Normal para maestros, giraba en mi cabeza y no lo podía acomodar; porque nunca me había encontrado en una situación parecida, donde en mis alumnos no existían las condiciones económicas, ni socioculturales para echar a andar el Plan y Programas de estudios como lo planteaba la SEP.

 

Algo que debe caracterizar a un maestro es la capacidad de amoldarse a las condiciones del contexto económico y sociocultural del lugar donde llevemos a cabo nuestro servicio.

 

Me di cuenta que, aún estando en una de las mejores Normales de formación para maestros de Educación primaria del Estado de Guerrero, enfrentaba de lleno la realidad, ahora ya no tenía a mis maestros asesores para que pudieran guiarme y tampoco había internet, ni siquiera computadoras, solo mis sabere mi juventud y mi poca experiencia en la labor docente.

 

Fue en ese lugar, en esa pequeña comunidad ; donde se fortaleció mi vocación por ser maestra, mis deseos de servir, de ayudar, de aplicar un poco de mis conocimientos para que de alguna manera provocar el deseo de ser mejor en cada uno de mis alumnos, de seguir adelante y saber que existen muchas oportunidades para lograr lo que ellos se propongan.

 

Mis niños, humildes, sencillos, con muchas carencias, de padres que se dedicaban al campo, de madres que se dedicaban a cuidarlos, muchos de ellos sin saber leer ni escribir. Lógicamente no podía involucrarlos en las tareas de sus niños, no podían ser parte del proceso enseñanza aprendizaje de mis alumnos por obvias razones.

 

Es ahí donde realmente te haces maestro, en la práctica donde echas manos de los recursos que tienes a tu alcance y te das cuenta de tu enorme responsabilidad, de querer ser mejor aún con las grandes limitaciones en que te encuentras, un gran reto es mantenerte con ese espíritu de servir, de no rendirte. Pero sí con la satisfacción de despertar en los niños el deseo por seguir aprendiendo.

 

Motivada al observar en sus miradas las ganas por apropiarse de conocimientos, continué con gran entusiasmo realizando mis actividades, apoyada por los compañeros maestros de mi centro de trabajo.

 

Algo que puedo rescatar y que me hace sentir muy conmovida es que las personas de ese lugar y de las comunidades rurales en general, no importando las condiciones económicas en las que se encuentren, siempre te ofrecen lo mejor que tienen, son muy generosos y agradecidos. Muchas veces dejan de comer para invitarte algo; para ellos es un privilegio tener un maestro en su comunidad; un maestro es muy valorado y muy amado en esos lugares.

 

Una gran satisfacción y una grata experiencia el haber iniciado mis actividades docentes en una zona rural, donde el maestro es parte importante para mejorar las condiciones de vida de las personas que en ellas habitan. ES AHI DONDE REALMENTE SE FORMA UN MAESTRO.

 

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